Carta Apostólica, Amantissima Providentia, Juan Pablo II

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CARTA APOSTÓLICA AMANTISSIMA PROVIDENTIA DEL SUMO PONTÍFICE
JUAN PABLO II A los obispos, sacerdotes y fieles de la Iglesia en Italia,al cumplirse el VI centenario de la muerte de santa Catalina de Siena,virgen y doctora de la Iglesia. 

Venerables hermanos y amados hijos:
salud y bendición apostólica:

 

Introducción

 

LA AMANTÍSIMA PROVIDENCIA de Dios manifiesta claramente que el Señor es al mismo tiempo autor y protagonista de la historia y que suscita constantemente nuevas luces en el camino de los hombres. Por otra parte, al elegir a veces para esto a personas aparentemente inadecuadas, eleva de tal manera su ingenio, que las hace aptas para superar completamente las propias facultades naturales. Y esto lo hace Dios no tanto para confundir la competencia de los sabios, cuanto más bien para poner de relieve su propia obra, la cual, al no tener necesidad de soportes humanos, demuestra al mismo tiempo a los hombres la dignidad a que les eleva su gracia y la grandeza a que puede y quiere llevarles bajo su guía.

Esto se manifiesta de modo evidente en la vida y en las obras de Santa Catalina de Siena, de cuya piadosísima muerte estamos celebrando el VI centenario. Con tal motivo, me complazco en proponerla como ejemplo a los fieles no sólo de Italia, sino del mundo entero. En Santa Catalina, efectivamente, el Divino Espíritu hizo resplandecer maravillosas riquezas de gracia y de humanidad, por medio de los dones de sabiduría, inteligencia y ciencia, con los cuales la mente humana se hace admirablemente sensible a las divinas inspiraciones «en el conocimiento de las cosas divinas y humanas» .

A Santa Catalina, pues, se le pueden aplicar muy bien las palabras del salmista: «Abriste el camino a mis pasos y no vacilaron mis pies» . O aquellas otras: «Corro por el camino de tus mandamientos, porque dilataste mi corazón»  .

AMANTISSIMA PROVIDENTIA.rtf

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