Carta Apostólica, “Apostolos Suos”, Juan Pablo II

El link para descargar gratis está al final, debajo de los detalles del libro.


Carta Apostólica, “Apostolos Suos”, Juan Pablo II 

SOBRE LA NATURALEZA
TEOLÓGICA Y JURÍDICA
DE LAS CONFERENCIAS DE LOS OBISPOS

El Señor Jesús constituyó a los Apóstoles en forma de «colegio o grupo estable, y eligiendo de entre ellos a Pedro lo puso al frente de él» (2). Los Apóstoles no fueron elegidos y enviados por Jesús independientemente unos de otros, sino formando el grupo de los Doce, como se subraya en los Evangelios con la expresión «uno de los Doce», (3) usada repetidamente. El Señor les confía a todos juntos la misión de predicar el Reino de Dios (4) y les envía, no individualmente, sino de dos en dos (5). En la última cena Jesús ruega al Padre por la unidad de los Apóstoles y de aquellos que, por su palabra, creerán en Él (6). Después de la Resurrección y antes de la Ascensión, el Señor confirma a Pedro en su ministerio pastoral (7) y confía a los Apóstoles la misma misión que Él había recibido del Padre (8). Con la efusión del Espíritu Santo el día de Pentecostés, la realidad del Colegio apostólico se muestra llena de la nueva vitalidad que procede del Paráclito. Pedro, «puesto en pie con los Once», (9) habla a la muchedumbre y bautiza a un gran número de creyentes; la primera comunidad aparece unida en la escucha de las enseñanzas de los Apóstoles, (10) de quienes recibe la solución de sus problemas pastorales; (11) san Pablo se dirige a los Apóstoles que quedaron en Jerusalén para asegurar su comunión con ellos y no caer en el peligro de «correr en vano» (12). La conciencia de formar un cuerpo indiviso se manifiesta también ante la cuestión de si los cristianos provenientes del paganismo están obligados o no a observar algunas normas de la Antigua Ley. Entonces, en la comunidad de Antioquía, «decidieron que Pablo y Bernabé y algunos de ellos subieran a Jerusalén, donde los Apóstoles y presbíteros, para tratar esta cuestión». (13) Para examinar este problema, los Apóstoles y los presbíteros se reúnen, se consultan, deliberan guiados por la autoridad de Pedro y, finalmente, sentencian: « Hemos decidido el Espíritu Santo y nosotros no imponeros más cargas que éstas indispensables» (14).

APOSTOLOS SUOS.rtf

Carta Apostólica, “Apostolos Suos”, Juan Pablo II
Vota si te ha resultado útil



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *