Cartas del Prelado 2006-2009

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Cartas del Prelado 2006-2009

Junio 2009 (Las fiestas litúrgicas del mes de junio dan pie al Prelado del Opus Dei en su carta mensual para invitar a tratar con más intimidad a Dios en la vida ordinaria)

 

Mayo 2009 (“En estas semanas contemplamos a Nuestra Señora, Madre de Jesús y Madre nuestra, asunta en cuerpo y alma al Cielo, y la vemos en el gozo y la gloria de la Resurrección” dice Mons. Javier Echevarría en esta carta.)

 

Abril 2009 (Si necesitábamos una muestra del amor de Dios, la muerte de su Hijo por nosotros es la señal más clara. Así lo recuerda el Prelado del Opus Dei, que en su carta mensual invita a acercarse a Dios y vivir con Él su Resurrección.)

 

Marzo 2009 (La oración de los cristianos es una “sinfonía de corazones”. Mons. Echevarría retoma esta expresión de Benedicto XVI en su carta mensual para expresar la fuerza y la belleza que tiene rezar unidos)

 

Febrero 2009 (Las pequeñas y grandes contrariedades, los pequeños disgustos de la jornada, son oportunidades para mirar a Cristo en la Cruz. La esperanza y el amor que brotan de esa entrega son el tema de esta carta del Prelado del Opus Dei.)

 

Enero 2009 (Comienza un nuevo año y el Prelado del Opus Dei invita a afrontarlo considerando la maravilla de ser hijos de Dios. El Espíritu Santo nos ayudará a disfrutar de ese amor)
 
Carta del Prelado (junio 2009)
 
Las fiestas litúrgicas del mes de junio dan pie al Prelado del Opus Dei en su carta mensual para invitar a tratar con más intimidad a Dios en la vida ordinaria.

03 de junio de 2009

 

Queridísimos: ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!

Ayer celebramos la solemnidad de Pentecostés, que este año ha coincidido con el final del mes de mayo. Como en la primera Pentecostés, la Santísima Virgen nos ha ayudado a prepararnos para recibir una nueva efusión del Paráclito. Ahora, al recomenzar el Tiempo ordinario, podemos tomar esta circunstancia como una invitación más a santificar la vida corriente de cada día, entretejida de horas de trabajo y de las múltiples relaciones que se originan en el trato familiar y social. Se repite lo que nos enseñaba nuestro Padre: no cambia lo externo del trabajo y, a la vez, diariamente, ¡cambia!, por el amor nuevo que pongamos al realizarlo.

La existencia cotidiana nos marca verdaderamente el

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