Diccionario de Ideas Afines, Fernando Corripio

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Diccionario de Ideas Afines, Fernando Corripio

INTRODUCCIÓN
Una ausencia inexcusable se hacía notar, de siempre, en nuestro idioma; resultaba imperiosa la necesidad de contar con un buen Diccionario de ideas afines, o ideológico, que ayudase a los que escriben o se expresan verbalmente a encontrar rápida y eficazmente una idea, un tema o un vocablo olvidados o ignorados. Ha motivado esta ausencia el que de entre las muy diversas variedades de diccionarios, el de ideas afines sea tal vez el más complejo y el que presenta mayores dificultades para su realización, debido a lo enormemente complicado de su estructura y a las innumerables ramificaciones y conexiones lexicográficas que van surgiendo con la asociación de ideas.
Son múltiples los problemas que deben vencerse, y por ello, aunque hay ya en este ámbito algunas obras de encomiable erudición, en la práctica éstas presentan defectos fundamentales, como son la gran dificultad para encontrar con prontitud y eficacia la idea que se busca, y unos artículos principales poco desarrollados y en número insuficiente.
Semejante laguna se ha llenado, al fin, con el Diccionario de ideas afines que ahora presentamos y que posee notables ventajas sobre sus homólogos, no sólo por el mayor número y extensión de los artículos básicos y de las referencias cruzadas, sino también por la facilidad y eficacia de su manejo. Se debe esto último, en gran medida, al sistema de numeración que se empleó para dividir cada uno de los artículos principales, con lo que se crearon una serie de secciones numeradas dentro de dichos artículos. Ello permite que partiendo de otro vocablo se encuentre el concepto que se busca con rapidez y precisión.
Tal novedad, aplicada a un diccionario de tipo analógico que presenta una única lista o relación alfabética, es exclusiva de esta obra no sólo en nuestro idioma, sino en cualquier otra lengua. No se trata aquí de la simple enumeración de unas pocas acepciones, como hay en algunos Diccionarios de la Lengua (BANCO.—1. Asiento. 2. Establecimiento de crédito), sino de una división analítica y ordenada, en partes y secciones, de cada tema o artículo básico, lo cual evita que quien hace una consulta se pierda en un interminable y desordenado fárrago de vocablos, sobre todo en artículos de gran extensión, como vegetales, medicamentos, automóvil y muchos otros.
Para ello, reiteramos, hubo que superar incontables dificultades, por lo que la redacción del Diccionario exigió largos años de dedicación continua y exclusiva a esta empresa, así como otros años previos de planificación y estudio.
Un ejemplo nos dará en principio una idea somera sobre la utilidad y el uso de la presente obra, según ha sido concebida:
Se está escribiendo o tratando, por ejemplo, acerca de bailes antiguos. Recordamos, quizá, sólo el minué y la polca, pero necesitamos más nombres. Buscando entonces en cualquiera de esas dos danzas, en ambas referencias hallamos: V. BAILE 5. Ese artículo y número corresponden al apartado Danzas antiguas, donde encontramos: pavana, polonesa, chacona, zarabanda, pasacalle, mazurca, gallarda, jiga, gavota, rigodón, y así hasta 26 nombres.
Si se trata de bailes modernos, en el apartado 6 del mismo artículo vemos: milonga, pasodoble, swing, twist, rock and roll, bolero, rumba, hasta 25 nombres.
Igualmente se enumeran en otras secciones los bailes folklóricos, los españoles, los pasos y figuras de las danzas corrientes, el ballet, también con sus pasos y figuras, etc., etc.
Lo mismo ocurre con los artículos flor, árbol, automóvil, mineral, enfermedad, perro, alimento, queso, piedras preciosas, y los más variados e importantes temas de nuestro idioma. Además, con frecuencia se han solucionado dificultades que se presentan a menudo, como es el caso de hallar los nombres latinos y griegos de las principales deidades mitológicas grecorromanas. En Mitología 3, se proporcionan los nombres de más de un centenar de esas deidades, la mayoría con sus nombres griego y latino, lo que no es fácil de encontrar incluso en enciclopedias muy extensas. Y es que un diccionario ideológico debe ser, en cierto modo, como una pequeña y manejable enciclopedia que posea una enorme gama de vocablos e ideas de rápida localización. (Más ejemplos e instrucciones sobre el empleo del libro pueden hallarse en las páginas siguientes: “Uso del diccionario”.)
En los artículos cortos, que envían a otro principal, se incluyen unos pocos términos, generalmente tres, que son afines, más que sinónimos. Y ello porque, sobre todo en el Diccionario ideológico, un reducido número de voces afines determina mejor una idea y sus acepciones, perfila mejor su semántica, que la definición, a veces compleja, que suelen proporcionar los Diccionarios de la lengua.
Además, el que busca cierta idea o palabra no tiene en ocasiones noción clara del concepto requerido; por medio de las pocas voces del artículo corto se lo orienta y dicho concepto se concreta y establece con mayor claridad. Repitamos que esos vocablos no son siempre sinónimos, sino ideas afines; así en musulmán encontramos: sarraceno, mahometano, moro. V. áRABE 1, cuando árabe no es en realidad un sinónimo de los demás términos; pero se los agrupa así por su indudable afinidad ideológica.
Semejante inclusión de unos pocos vocablos en los artículos cortos, para determinar mejor la idea, no es aquí, en cambio, una innovación —a diferencia de las muchas de este Diccionario—, sino que se encuentra ya en obras similares extranjeras, especialmente en lengua inglesa.
En cuanto al contenido de los artículos básicos o principales, hemos seguido el sistema de las ideas “núcleos”, independientes de las que les siguen en el orden del libro, es decir, alfabéticamente. Este es un procedimiento distinto del método de correlación o encadenamiento de ideas, en que unos artículos principales van siguiendo en el texto a otros por orden ideológico, como ocurre con los Roget Thesaurus norteamericanos e ingleses, y el Diccionario analógico brasileño de C. Spitzer. Se trata de un empeño casi inútil, el de estos últimos diccionarios, pues los diversos conceptos y acepciones de cada artículo se van ramificando considerablemente a lo largo del mismo y resulta imposible, casi siempre, seguir en la línea de una sola idea, habiendo otras tanto o más importantes que desarrollar simultáneamente.
Por lo que atañe a las referencias cruzadas (vocablos acompañados de la indicación v.: VéASE), son empleadas en abundancia, y es obvio decir que resultan imprescindibles y son la única forma de que pueda existir un diccionario de esta naturaleza, al proporcionar innumerables conexiones ideológicas y evitar constantes repeticiones de apartados y términos, que harían desmesurada la extensión del libro. Por el contrario, esa abundancia de referencias cruzadas acrecienta la utilidad de la obra, pues de una referencia a otra, el que consulta puede llegar a abarcar un panorama ideológico de riqueza y amplitud casi ilimitados.
Individualmente los vocablos, tanto en los grupos de referencias cruzadas como dentro de los artículos y sus apartados, no van por orden alfabético (tarea asimismo infructuosa en la que se afanan bastantes autores de obras similares en varios idiomas), sino por grupos ideológicos, como debe ser, y por orden de importancia y afinidad respecto al concepto principal que tratan. A tal objeto, en cada sección o apartado de un artículo, esos grupos afines suelen ir separados por punto y coma o por punto y seguido.
Los artículos básicos o principales van encabezados a veces por un sustantivo, pero en otros casos también por un verbo o un adjetivo, los que en no pocas ocasiones tienen más importancia o son de mayor uso que el correspondiente sustantivo. Por ello encabezan, por ejemplo: deuda, detalle (sustantivos), pero asimismo aceptar, extender (verbos), e incomprensible, tosco (adjetivos).
Ha sido estructurado el Diccionario en una única parte, la lista alfabética de vocablos, lo que simplifica considerablemente la consulta. La mayoría de los diccionarios ideológicos, en cambio, constan de varias secciones, una de ellas la de ideas afines, y otra un índice general, lo que siempre obliga a hacer como mínimo dos consultas, duplicando así el tiempo y el esfuerzo requeridos. Y aún hay diccionarios ideológicos que añaden un Diccionario de la Lengua, de mayor extensión, incluso, que la parte analógica, lo cual incrementa considerablemente el volumen y el precio de la obra, y resulta superfluo, pues la persona que usa un diccionario ideológico suele poseer ya uno de la lengua.
La elección de un determinado vocablo como artículo básico o principal se realiza aquí, por lo común, teniendo en cuenta la mayor amplitud ideológica y funcional de ese término; por ello se ha elegido, por ejemplo, osadía, en lugar de valentía, pues osadía posee a un tiempo el sentido de valor y audacia, y además tiene verbo (osar), y adjetivo (osado), en tanto que valentíaes más restringida en su alcance y carece de verbo.
En no pocos casos la afinidad de ideas hace que se reúnan en un artículo voces que no son del todo equivalentes. Un fraile no es evidentemente un sacerdote, pero se incluye fraile en este último artículo, así como las órdenes religiosas de frailes, por la notoria afinidad de ideas y para mayor facilidad de consulta. Lo mismo puede decirse de musulmán y árabe.
Y el artículo educación comprende asimismo enseñanza, alumno, profesor, escuela, estudio y otros conceptos que se hallan muy interrelacionados y constituyen una unidad ideológica homogénea.
En cuanto a los americanismos, el autor, que vivió bastantes años en América y estudió en la Universidad de Buenos Aires, para más tarde regresar a España, conoce muy bien (y hasta es ocioso decirlo) el valor que en nuestra lengua poseen hoy día tales voces, debido al crecido y creciente número de hispanohablantes en En éste, como en muchos otros aspectos, se ha seguido en primer lugar esa autoridad inestimable que es el Diccionario de la Real Academia Española, y se añadieron además americanismos de diccionarios especializados americanos.
Respecto a las palabras extranjeras y las incorrecciones más usuales, resulta muy útil su inclusión en este Diccionario, a fin de proporcionar las equivalencias correctas. Así, en los distintos deportes son innumerables las voces inglesas que forzosamente se incluyen; y en otro aspecto, un término no admitido, como ilusionismo (e ilusionista) encabeza un artículo porque posee un sentido más amplio y preciso que para esa acepción lo tienen individualmente malabarismo, magia o sugestión.
Dichas voces incorrectas o extranjeras van entre comillas en el texto, cuando debieran ir en cursivas, porque este último tipo de letra se emplea mucho para encabezar apartados secundarios dentro de un artículo principal. Pero en el artículo golf, por ejemplo, ni siquiera se ponen comillas debido a la abundancia de términos ingleses.
Se ha prestado, igualmente, especial atención en esta obra a los temas de ciencia y tecnología, como puede apreciarse revisando, entre muchos otros, los artículos que empiezan con los prefijos geo y tele. Tales disciplinas científicas son fundamentales en la vida moderna, y resulta inexcusable su abundante presencia en un Diccionario ideológico actualizado.
Debe comprenderse, en otro orden de cosas, que una labor de semejante magnitud y que se edita por vez primera, como es este Diccionario de ideas afines, forzosamente debe presentar algunas deficiencias, aunque sean de menor trascendencia, y ello pese a la ardua tarea que supuso la minuciosa revisión de los artículos, las referencias cruzadas y los números que envían a un apartado de un artículo principal. Serán solventadas esas dificultades en ediciones sucesivas.
Aclaremos que este Diccionario en modo alguno es un diccionario de sinónimos. Se trata, obvio es decirlo, de una obra de alcance mucho más amplio y ambicioso, que abarca no sólo voces sinónimas, sino en especial otras temáticamente relacionadas pero que pueden en su semántica no tener nada que ver con aquéllas.
Además, la estructura del Diccionario, con sus artículos principales y secundarios, sus divisiones numéricas —tan esenciales—, y sus abundantes referencias cruzadas, es distinta y mucho más compleja, siendo el objeto perseguido por el que consulta asimismo diferente y más específico que en el diccionario de sinónimos. No obstante, en los artículos básicos y las secciones numeradas de esos artículos, pueden hallarse en esta obra muchas más voces sinónimas y acepciones que en las entradas equivalentes de tales diccionarios de sinónimos, por constituir grupos de ideas relacionadas, con lo que también en este aspecto los aventaja.
Tal vez el experto o técnico en determinada materia eche de menos algunos términos en los artículos relativos a su especialidad; ello es inevitable, pues de incluirse un vocabulario exhaustivo de cada ciencia o ámbito del saber, se necesitarían varios tomos como el presente, y aún iba a quedar sin cumplir el utópico objetivo, aparte de que resultaría excesivo para el público en general.
Ello no obstante, además de haber tomado como referencia numerosos tratados especializados, se efectuaron consultas con expertos en diversas disciplinas, quienes asimismo revisaron los artículos de mayor complejidad a fin de no omitir las voces usuales o interesantes dentro de cada materia.
Diremos, por último, que el Diccionario cuenta con unos 3.000 artículos principales y aproximadamente 25.000 entradas secundarias. Suman en conjunto, en la totalidad del texto, más de 400.000 las voces agrupadas por ideas. Todo ello es mucho más de lo que aparece en obras similares.
En resumen, se ha procurado que este nuevo Diccionario de ideas afines, con sus numerosas innovaciones y ventajas, y que se hacía tan necesario, suponga una ayuda inapreciable para todo el que debe expresarse, bien sea por escrito u oralmente, en nuestro rico y cada vez más difundido idioma.
F. CORRIPIO

 

Diccionario Ideas Afines.pdb

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