DIOS EN LA HISTORIA: LA PROVIDENCIA, L. POLO

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DIOS EN LA HISTORIA: LA PROVIDENCIA, L. POLO

Expondré mi comunicación para estas Reuniones filosóficas formulando cuatro tesis, que justificaré brevemente. El poco tiempo de que dispongo no permite otra cosa.

 

Primera tesis. La historia humana no es susceptible de culminación en virtud de sí misma. Puede proseguir indefinidamente, o terminar por influencia de un factor o agente exterior. Ese final sería, obviamente, catastrófico, pues se limitaría a extinguir la historia.

 

Demostración. La culminación de la historia no puede entenderse más que como el logro perfecto de la relación dialógica entre las personas humanas. Pero esto es imposible según el proceso histórico, el cual desde sí no es unificable del modo descrito, por las siguientes razones. En primer lugar, porque la multitud humana no posee un principio unificador capaz de lograr la plenitud de la dialogicidad personal. Ese principio unificador habría de ser entendido como autoridad, porque una multiplicidad no se conjunta sin un principio unificante, que en la sociedad humana es precisamente una autoridad. Ninguna autoridad humana puede promover el diálogo de todos los hombres: habría de ejercer una  influencia intrínseca en la capacidad intelectual y en la amorosa de cada persona, por las que se establecen las relaciones dialógicas. El espíritu humano está cerrado a toda moción intrínseca que no sea la de su Creador. Por tanto, ninguna autoridad política humana, providente y ejecutora de lo que planifica, puede garantizar esa plenitud dialógica. La autoridad humana puede establecer cierta organización –más o menos precaria, por otra parte–, pero siempre en un plano inferior al orden de la dialogicidad humana.

 

ART 32_ POLO DIOS EN LA HISTORIA-PROVIDENCIA.doc

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