¿Jesús quiso realmente fundar una Iglesia?, Francisco Varo

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¿Jesús quiso realmente fundar una Iglesia?, Francisco Varo

La predicación de Jesús se dirigía en primer lugar

a Israel, como él mismo lo dijo a quienes le seguían:

«No he sido enviado sino a las ovejas perdidas de la

casa de Israel» (Mt 15,24). Desde el comienzo de su

actividad invitaba a todos a la conversión: «El

tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está al

llegar; convertíos y creed en el Evangelio» (Mc

1,15). Pero esa llamada a la conversión personal no

se concibe en un contexto individualista, sino que

mira continuamente a reunir a la humanidad

dispersada para constituir el Pueblo de Dios que

había venido a salvar.

Una señal evidente de que Jesús tenía la intención

de reunir al pueblo de la Alianza, abierto a la

humanidad entera, en cumplimiento de las promesas

hechas a su pueblo, es la institución de los doce

apóstoles, entre los que sitúa a Pedro a la cabeza:

«Los nombres de los doce apóstoles son éstos:

primero Simón, llamado Pedro, y su hermano

Andrés; Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan;

Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el publicano;

Santiago el de Alfeo, y Tadeo; Simón el Cananeo y

Judas Iscariote, el que le entregó» (Mt 10,1-4; cfr.

Mc 3,13-16; Lc 6,12-16) (véase la pregunta

¿Quienes fueron los doce apóstoles?). El número

doce hace referencia a las doce tribus de Israel y

manifiesta el significado de esta iniciativa de

congregar el pueblo santo de Dios, la ekkesía Theou:

ellos son los cimientos de la nueva Jerusalén (cfr.

Ap 21,12-14).

 

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