La Unción de los Enfermos

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La Unción de los Enfermos

RITOS INICIALES
Saludo: La paz del Señor sea con vosotros (contigo)
Agua bendita: si es oportuno, rocía con agua bendita al enfermo y a la habitación, diciendo:
Que ésta agua nos recuerde nuestro bautismo en Cristo, que nos redimió con su muerte y su resurrección.
Admonición: se dirige a los presentes con esta oración:
Señor, Dios nuestro, que por medio de tu apóstol Santiago nos has dicho: “¿Está enfermo alguno de vosotros? Llame a los presbíteros de la Iglesia, y que recen sobre él, después de ungirlo con óleo en nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo curará y si, ha cometido pecado, lo perdonará”.
Escucha la oración de quienes nos hemos reunido en tu nombre y protege misericordiosamente a N., nuestro/a hermano/a enfermo/a (y a todos los otros enfermos de ésta casa). Por Jesucristo nuestro Señor. R. Amén.
Acto penitencial: si no hay confesión sacramental:
Hermanos: para participar con fruto en esta celebración, comencemos por reconocer nuestros pecados (breve pausa)
Yo confieso ante Dios todopoderoso…
Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. R. Amén.
LITURGIA  DE LA PALABRA
Proclamación: el sacerdote o uno de los presentes:
Escuchad ahora, hermanos, las palabras del Santo Evangelio según San Mateo (8,5-10,13):
“En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaún, un centurión se le acercó diciéndole: -Señor, tengo en casa un criado que está en cama paralítico y sufre mucho. Él le contestó: -Voy yo a curarlo. Pero el centurión le replicó: -Señor, ¿quién soy yo para que entres bajo mi techo? Basta que lo digas de palabra y mi criado quedará sano.
Porqué yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes: y le digo a uno «ve», y va; al otro «ven», y viene; a mi criado, «haz esto», y lo hace.
Cuando Jesús lo oyó quedó admirado y dijo a los que le seguían: -Os aseguro que en Israel no he encontrado en nadie tanta fe y al centurión le dijo: -Vuelve a casa, que se cumpla lo que has creído”.
Letanía: ahora o después de la unción:
V.  Tú, que soportaste nuestros sufrimientos y aguantaste nuestros dolores, Señor, ten piedad.
R. Señor, ten piedad.
V. Tú, que te compadeciste de la gente y pasaste haciendo el bien y curando a los enfermos, Cristo ten piedad.
R. Cristo, ten piedad.
V. Tú, que mandaste a los apóstoles imponer las manos sobre los enfermos, Señor ten piedad.
R. Señor, ten piedad.

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