Lal Amarga Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, Ana Catalina Emmerich

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La Amarga Pasión de Nuestro Señor Jesucristo
Ana Catalina Emmerich

1
Ayer tarde fue cuando tuvo lugar la última gran comida del Señor y sus amigos, en
casa de Simón el Leproso, en Betania, en donde María Magdalena derramó por la
última vez los perfumes sobre Jesús. Los discípulos habían preguntado ya a Jesús
dónde quería celebrar la Pascua. Hoy, antes de amanecer, llamó el Señor a Pedro, a
Santiago y a Juan: les habló mucho de todo lo que debían preparar y ordenar en
Jerusalén, y les dijo que cuando subieran al monte de Sión, encontrarían al hombre
con el cántaro de agua. Ellos conocían ya a este hombre, pues en la última Pascua, en
Betania, él había preparado la comida de Jesús: por eso San Mateo dice: cierto
hombre. Debían seguirle hasta su casa y decirle: “El Maestro os manda decir que su
tiempo se acerca, y que quiere celebrar la Pascua en vuestra casa”. Después debían
ser conducidos al Cenáculo, y ejecutar todas las disposiciones necesarias. Yo vi los
dos Apóstoles subir a Jerusalén; y encontraron al principio de una pequeña subida,
cerca de una casa vieja con muchos patios, al hombre que el Señor les había
designado: le siguieron y le dijeron lo que Jesús les había mandado. Se alegró mucho
de esta noticia, y les respondió que la comida estaba ya dispuesta en su casa
(probablemente por Nicodemus); que no sabía para quién, y que se alegraba de saber
que era para Jesús. Este hombre era Elí, cuñado de Zacarías de Hebrón, en cuya casa
el año anterior había Jesús anunciado la muerte de Juan Bautista. Iba todos los años a
la fiesta de la Pascua con sus criados, alquilaba una sala, y preparaba la Pascua para
las personas que no tenían hospedaje en la ciudad. Ese año había alquilado un
Cenáculo que pertenecía a Nicodemus y a José de Arimatea. Enseñó a los dos
Apóstoles su posición y su distribución interior.

La Amarga Pasión.PDB

Lal Amarga Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, Ana Catalina Emmerich
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