Net force, Tom Clancy

El link para descargar gratis está al final, debajo de los detalles del libro.


Net force, Tom Clancy

Uno

Martes, 7 de setiembre de 2010, 23.24 horas
Washington, D. C.

–Bien, comandante –dijo Boyle. – Todo despejado.

Steve Day salió del restaurante con aire acondicionado al bochorno de la noche otoñal, todavía rodeado de los exquisitos aromas de la cocina italiana. Ya en la acera, Boyle, escolta en jefe de Day, habló por su comunicador. La limusina estaba allí, pero Boyle era un joven muy cauteloso, uno de los mejores del FBI. Sólo después de que hubo hablado, se abrió el cierre eléctrico de la puerta trasera del vehículo. En todo momento, Boyle miraba a todas partes salvo a Day.

Day saludó con la cabeza al conductor, el nuevo individuo. ¿Larry?, ¿Lou?… algo parecido. Cuando se instaló en el asiento de piel sintética, se sentía muy a gusto. No había nada como una comida de siete platos y tres clases diferentes de vino excelente para poner a alguien de buen humor. Umberto’s era un nuevo restaurante de por lo menos cuatro tenedores, o lo sería cuando alguien se decidiera a catalogarlo, aunque Day confiaba en que eso tardara en suceder. Nunca fallaba. Siempre que encontraba un nuevo lugar de comida decente, éste no tardaba en ser «descubierto» y era imposible obtener una reserva.

Ciertamente, él era el comandante de la recién fundada Net Force, todavía lo más espectacular en los círculos de poder de Washington, pero eso no tenía mucho peso cuando los que le precedían en la cola eran ricos senadores o diplomáticos extranjeros aún más adinerados. Incluso los propietarios de restaurantes en esta ciudad sabían a quién debían besarle el trasero, e indudablemente no encabezaba la lista alguien con un cargo político situado en un eslabón tan bajo de la cadena alimentaria como Day. Por lo menos, de momento.

No obstante, la comida había sido excelente: pasta al dente con gambas y una salsa obstructora de las arterias, ensalada y sorbetes para limpiar el paladar. Day se sentía agradablemente satisfecho y ligeramente embriagado. Menos mal que no tenía que conducir.

Su virgil soltó unos pitidos.

Boyle se sentó junto a Day, cerró la puerta y golpeo con los nudillos el cristal blindado que los separaba del conductor.

El coche arrancó en el momento en que Day levantaba el Virgil de su cinturón y lo miraba.

El icono de un teléfono parpadeaba en la parte superior derecha de la pequeña pantalla LCD de su Virtual Global Interface Link, conocido como virgil. Tocó el icono y apareció un número en la pantalla. Marilyn lo llamaba desde su casa. Consultó la hora: era poco después de las once; debía de haber regresado temprano de su reunión con las Hijas de la Revolución Norteamericana. Normalmente esas charlas solían durar hasta después de la medianoche. Hizo una mueca, tocó dos veces el número y esperó la conexión. El virgil, no mucho mayor que un paquete de cigarrillos –cuyo tamaño todavía recordaba a pesar de que había dejado de fumar hacía veinte años, era un juguete maravilloso. Era un ordenador, unidad de GPS, teléfono, reloj, radio, televisión, módem, tarjeta de crédito, cámara, explorador e incluso un pequeño fax, todo en uno. El GPS indicaba su posición en cualquier lugar del planeta, y por ser un funcionario de alto rango del FBI, su unidad era mucho más precisa que las comerciales, con un margen de error inferior a cinco metros. Le permitía conectarse con cualquier teléfono u ordenador, por un canal hiperdigital codificado de tal densidad que lo denominaban manguera y que un experto en criptografía tardaría una eternidad en descifrar. Esa unidad en particular, con la clave adecuada, permitía a Day acceder directamente a los ordenadores centrales conectados a la red del FBI y de Net Force, con sus enormes bases de datos. Si hubiera querido, Day podría haber espolvoreado la huella digital del camarero en el plato con una pizca de azúcar en polvo del pastel de queso que había comido de postre, haber comprobado la huella, identificado al individuo y obtenido su historial antes de acabar de cenar.

Clancy_T_31_Net Force.zip

Net force, Tom Clancy
Vota si te ha resultado útil


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *