Obras Espirituales, Doroteo de Gaza

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Obras Espirituales, Doroteo de Gaza

INSTRUCCIONES DIVERSAS DE NUESTRO PADRE

DOROTEO A SUS DISCÍPULOS

I. SOBRE EL RENUNCIAMIENTO

1. Cuando al comienzo Dios creó al hombre, “le colocó en el paraíso”, como dice la Sagrada

Escritura, después de haberlo adornado de toda clase de virtudes, y le impuso el precepto de no

comer del árbol que se hallaba en medio del jardín. El hombre vivía en las delicias del paraíso,

en oración y contemplación, colmado de gloria y honor, poseyendo la integridad de sus facultades,

en el estado natural en que había sido creado. Porque Dios hizo al hombre a su imagen, es

decir, inmortal, libre y ornado de todas las virtudes. Pero cuando trasgredió el precepto al comer

del árbol del que Dios le había prohibido comer, fue expulsado del paraíso. Caído de su estado

natural, se encontraba en un estado contrario a la naturaleza, es decir en pecado, en el amor a la

gloria, el apego a los placeres de esta vida y en las otras pasiones que le dominaban, ya que se

había hecho su esclavo por su trasgresión. Desde entonces, el mal aumentó progresivamente y la

“muerte reinó”. En ninguna parte se rendía culto a Dios, se le ignoraba universalmente. Como

lo dijeron los Padres, sólo algunos hombres, inspirados por la ley natural, tenían conocimiento

de Dios: así Abrahán y los otros Patriarcas, Noé y Job. En resumen, eran muy pocos los que

conocían a Dios. Entonces el Enemigo desplegó toda su maldad y “reinó el pecado”. Vino la

idolatría, el politeísmo, la brujería, los crímenes y las demás perversiones del diablo.

2. Pero Dios en su bondad tuvo misericordia de su criatura y le dio por medio de Moisés la

ley escrita, en la cual prohibió ciertas cosas y prescribió otras: Haced esto, no hagáis aquello.

Dio los mandamientos. Ante todo dijo: “El Señor tu Dios es el único Señor”, para apartar del

politeísmo el espíritu de los israelitas, y luego: “Tú amarás al Señor tu Dios con toda tu alma y

todo tu espíritu”. Siempre proclamó que Dios es único y que no hay otro. Al decir: ”Amarás al

Señor tu Dios”, indica que él es el único Dios, el único Señor. También dice en el Decálogo:

“Adorarás al Señor tu Dios, y le servirás a él sólo. Te adherirás a él y jurarás por su nombre”.

En fin: “No tendrás otros dioses ni imagen alguna de lo que hay en lo alto y de lo que hay abajo

en la tierra”. Porque los hombres adoraban todas las criaturas.

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