Retorno a Brideshead, Waugh, Evelyn

El link para descargar gratis está al final, debajo de los detalles del libro.


Retorno a Brideshead, Waugh, Evelyn Prefacio
 
Esta novela, reeditada ahora con numerosos añadidos de poca importancia y algunos recortes sustanciales, me hizo perder el escaso respeto de que había disfrutado entre mis contemporá­neos, y me introdujo en un extraño mundo de cartas de admi­radores y fotógrafos de prensa. El tema -la influencia de la gracia divina en un grupo de personajes muy diferentes entre sí, aunque estrechamente relacionados- era quizá de una am­bición inmoderada, pero no voy a pedir disculpas por eso. Menos satisfecho me siento de su forma, cuyos defectos más patentes pueden achacarse a las circunstancias en que la obra fue escrita.
Cuando en diciembre de 1943 me lancé en paracaídas, tuve la buena fortuna de sufrir una herida sin importancia que me proporcionó una temporada de descanso del servicio militar. Un comandante comprensivo la prolongó, y pude así permanecer sin destino hasta que terminé el libro, en junio de 1944. Escribí con una fruición que no era propia de mí, pero también con impa­ciencia para volver al combate. Era una época deprimente, de privaciones y continuas amenazas -la época de la sopa de judías y el lenguaje llano-, y en consecuencia el libro está teñido de un matiz de sibaritismo, de nostalgia por la buena comida y los buenos vinos, por los esplendores de un pasado reciente, y por un lenguaje retórico y adornado, que ahora, con el estómago lleno, encuentro de mal gusto. He modificado los pasajes más exagerados, pero no los he eliminado porque son una parte esencial del libro.
He estado dudando acerca del tratamiento del apasionado coloquio de Julia sobre el pecado mortal y del soliloquio de lordMarchmain en su lecho de muerte. Estos pasajes nunca deberían ser interpretados, naturalmente, como palabras en verdad pro­nunciadas. Pertenecen a una manera de escribir distinta de, por ejemplo, las primeras escenas entre Charles y su padre. Hoy no los incluiría en una novela que, en conjunto, se propone ser verosímil. Pero los he conservado muy próximos a su forma original porque, como el vino de borgoña y la luz de la luna, formaban parte esencial de mi humor en el momento de escribir; y también porque gustaban a muchos lectores, aunque ésa no sea una razón primordial.
En la primavera de 1944 era imposible prever el culto que ahora se rinde a la casa de campo inglesa. En aquella época, las mansiones ancestrales, que significaban nuestro mayor logro artístico, parecían condenadas a la decadencia y al expolio, como los monasterios en el siglo XVI. Quizá por eso me excedí en su defensa, pero lo hice con apasionada sinceridad. Hoy en día, el castillo de Brideshead estaría abierto a los turistas, manos ex­pertas habrían reordenado sus tesoros, y toda la tapicería se hallaría en un estado de conservación mejor que cuando perte­necía a lord Marchmain. Además, la aristocracia inglesa ha conservado su identidad hasta un punto que entonces parecía imposible. La ofensiva de Hooper y los suyos ha sido detenida en varios frentes. Esto hace que gran parte de este libro consis­ta en un discurso fúnebre ante un ataúd vacío. Pero resultaría imposible ponerlo al día sin destruirlo totalmente. Lo ofrezco a una generación de lectores jóvenes más bien como un recuerdo de la segunda guerra mundial que de los años veinte o treinta, en los que aparentemente se desarrolla la historia.
 
 

Waugh-RetornoaBrideshead.zip

Retorno a Brideshead, Waugh, Evelyn
Vota si te ha resultado útil


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *