Santo Rosario

El link para descargar gratis está al final, debajo de los detalles del libro.


SANTO ROSARIO

 

Como en otros días —¡Lepanto!—, ha de ser hoy el Rosario arma poderosa, para vencer a los enemigos de la Santa Iglesia Romana y de la Patria. Desagravia al Señor, ensalza con tu lengua a su Madre: reparación pide tu Dios, alabanzas de tu boca, porque —y son palabras del Soberano Pontífice, a su Guardia Noble, el último día del año 1944— “la hostilidad de los enemigos de Cristo y de la Iglesia tuvo en todo tiempo a su servicio no solamente las críticas malévolas y los asaltos vehementes, sino principalmente las calumnias venenosas, las insinuaciones cautas y los rumores vagos y anónimos, hábilmente difundidos, que no pocas veces sorprenden la buena fe, incluso de algunos cristianos ignorantes o crédulos”. Saeta que hiere es la lengua de ellos, dice Jeremías (IX, 8). Ojalá sepas y quieras tú curar esas heridas, con esta admirable devoción mariana y con tu caridad vigilante.
En el Santuario de Fátima, día 6 de febrero de 1945. 
 

SANTO ROSARIO NP.PDB

Santo Rosario
Vota si te ha resultado útil


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Santo Rosario

El link para descargar gratis está al final, debajo de los detalles del libro.


  SANTO ROSARIO
  ————-

 No se escriben estas líneas para mujercillas. -Se escriben para hombres muy barbados, y muy… hombres, que alguna vez, sin duda, alzaron su corazón a Dios, gritándole con el salmista: “Notam fac mihi viam, in qua ambulem; quia ad te levavi animam meam”. -Dame a conocer el camino que he de seguir; porque a tí he levantado mi alma. (Ps. CXLII, 8)
He de contar a esos hombres un secreto que puede muy bien
ser el comienzo de ese camino por donde Cristo quiere que anden. Amigo mío: si tienes deseos de ser grande, hazte pequeño. Ser pequeño exige creer como creen los niños, amar como aman
los niños, abandonarse como se abandonan los niños…, rezar como rezan los niños.
Y todo esto junto es preciso para llevar a la práctica lo
que voy a descubrirte en estas líneas:
 “El principio del camino”, que tiene por fin la completa locura por Jesús, es un confiado amor hacia María Santísima.
-¿Quieres amar a la Virgen? -Pues, ¡trátala! ¿Cómo? -Rezando
“bien” el Rosario de nuestra Señora.
 Pero, en el Rosario… ¡decimos siempre lo mismo! -¿Siempre lo mismo? ¿Y no se dicen siempre lo mismo los que se aman?… ¿Acaso no habrá monotonía en tu Rosario, porque en lugar de pronunciar palabras como hombre, emites sonidos como animal, estando tu pensamiento muy lejos de Dios? -Además, mira: antes de cada decena, se indica el misterio que se va a “contemplar” -Tú… ¿has “contemplado” alguna vez estos misterios?

“Hazte pequeño”. Ven conmigo y -éste es el nervio de mi
confidencia- viviremos la vida de Jesús, María y José.
 Cada día les prestaremos un nuevo servicio. Oiremos sus pláticas de familia. Veremos crecer al Mesías. Admiraremos sus treinta años de oscuridad… Asistiremos a su Pasión y Muerte… Nos pasmaremos ante la gloria de su Resurrección… En una palabra: contemplaremos, locos de Amor (no hay más amor que el Amor), todos y cada uno de los instantes de Cristo Jesús.
   

SANTOROSARIO.PDB

Santo Rosario
5 (100%) 1 voto


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Santo Rosario

El link para descargar gratis está al final, debajo de los detalles del libro.


SANTO ROSARIO.

 
                 Prólogo
               
                Como en otros tiempos, ha de ser hoy el Rosario arma poderosa, para vencer en nuestra lucha interior, y para ayudar a todas las almas. Ensalza con tu lengua a Santa María: reparación TE pide el Señor y  alabanzas de tu boca. Ojalá sepas y quieras tú sembrar en todo el mundo la paz y la alegría, con esta admirable devoción mariana y con tu caridad vigilante.
                                                                                                Roma, octubre de 1968.
———————————– 
                El rezo del Santo Rosario, con la consideración de los misterios, la
repetición del Padrenuestro y del Avemaría, las alabanzas a la Beatísima Trinidad y la constante invocación a la Madre de Dios, es un continuo acto de fe, de esperanza y de amor, de adoración y reparación.
                                                                                                Josemaría Escrivá de Balaguer
                                                                                                Roma, 9 enero de 1973
———————————–
                No se escriben estas líneas para mujercillas. -Se escriben para hombres muy barbados, y muy… hombres, que alguna vez, sin duda, alzaron su corazón a Dios, gritándole con el Salmista: “Notam fac mihi viam, in qua ambulem; quia ad te levavi animam meam”. -Dame a conocer el camino que he de seguir; porque a ti he levantado mi alma. (Ps. CXLII, 10.)
                He de contar a esos hombres un secreto que puede muy bien ser el comienzo de ese camino por donde Cristo quiere que anden.
                Amigo mío: si tienes deseos de ser grande, hazte pequeño. Ser pequeño exige creer como creen los niños, amar como aman los niños, abandonarse como se abandonan los niños…, rezar como rezan los niños.
Y todo esto junto es preciso para llevar a la práctica lo que voy a descubrirte en estas líneas:
                El principio del camino, que tiene por final la completa locura por Jesús, es un confiado amor hacia María Santísima.
-¿Quieres amar a la Virgen? -Pues, ¡trátala! ¿Cómo? – Rezando bien el Rosario de nuestra Señora.
                Pero, en el Rosario… ¡decimos siempre lo mismo! – ¿Siempre lo mismo?
¿Y no se dicen siempre lo mismo los que se aman?… ¿Acaso no habrá monotonía en tu Rosario, porque en lugar de pronunciar palabras como hombre, emites sonidos como animal, estando tu pensamiento muy lejos de misterios?
                Hazte pequeño. Ven conmigo y -este es el nervio de mi confidencia-viviremos la vida de Jesús, María y José. Cada día les prestaremos un nuevo servicio. Oiremos sus pláticas de familia. Veremos crecer al Mesías. Admiraremos sus treinta años de oscuridad… Asistiremos a su Pasión y Muerte… Nos pasmaremos ante la gloria de su Resurrección… En una palabra: contemplaremos, locos de Amor (no hay más amor que el Amor), todos y cada uno de los instantes de Cristo Jesús.
 

SANTO ROSARIO.pdb

Santo Rosario
Vota si te ha resultado útil


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *