Tormenta roja, Tom Clancy

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Tormenta roja, Tom Clancy

1. MECHA LENTA

NIZHNEVARTOVSK, URSS.

Se movían rápida y silenciosamente, en una cristalina noche estrellada, en el oeste de Siberia. Eran musulmanes, pero difícilmente se podría haberlo deducido de su manera de hablar; lo hacían en ruso, si bien modulando con el monótono acento de Azerbaiján que equivocadamente hacía gracia a los jefes del personal de ingeniería. Los tres acababan de completar una complicada tarea en el lugar de estacionamiento de trenes y camiones, la apertura de cientos de válvulas de carga. Ibrahim Tolkaze era el líder, aunque no iba al frente. Quien mostraba el camino era Rasul, el fornido ex sargento del MVD, que ya había matado a seis hombres en esa fría noche, tres con la pistola que ocultaba entre sus ropas y tres a mano limpia. Nadie los oyó. una refinería de petróleo es un lugar ruidoso. Dejaron los cuerpos en las sombras y los tres hombres subieron al auto de Tolkaze para iniciar la fase siguiente de su trabajo.

El Control Central era un moderno edificio de tres pisos adecuadamente ubicado en el centro del complejo. En una extensión de por lo menos cinco kilómetros a la redonda se levantaban las torres de cracking, cisternas, cámaras catalíticas y, sobre todo, los miles de millares de metros de cañería de gran diámetro que hacían de Nizhnevartovsk uno de los complejos de destilación más grandes del mundo. El cielo se iluminaba a intervalos irregulares con las llamaradas del gas que se venteaba, y el aire estaba viciado por el hedor de los destilados del petróleo queroseno para aviación, gasolina, gasóleo, bencina, tetróxido de nitrógeno para misiles intercontinentales, aceites lubricantes de diversos grados y complejos productos petroquímicos sólo identificados por sus prefijos alfanuméricos.

Se acercaron al edificio de paredes de ladrillo y sin ventanas en el «Zhiguli» personal de Tolkaze, y el ingeniero entró en un lugar de estacionamiento reservado; después caminó solo hasta la puerta mientras sus camaradas se acurrucaban en el asiento posterior.

Después de pasar la puerta de cristal, Ibrahim saludó al guardia de seguridad, el cual le respondió con una sonrisa y tendió la mano pidiendo a Tolkaze su pase. Allí eran necesarias esas medidas, pero como hacía más de cuarenta años que estaban en vigencia, nadie las tomaba con más seriedad que a cualquiera de las otras complicaciones burocráticas pro forma que existen en la Unión Soviética[1]. El guardia había estado bebiendo, única manera de procurarse consuelo en aquellas tierras frías y crueles. Sus ojos no enfocaban bien y había rigidez en su sonrisa. Tolkaze movió torpemente la mano como para entregar su pase y el guardia se agachó tambaleándose para tomarlo. Nunca volvió a incorporarse. Lo último que sintió fue la pistola de Tolkaze, un círculo frío en la base del cráneo, y murió sin saber por qué…, y ni siquiera cómo. Ibrahim se dirigió a la parte posterior del escritorio del guardia para apoderarse del arma que el hombre siempre había exhibido feliz ante los ingenieros que protegía. Levantó el cadáver y lo acomodó para dejarlo desplomado sobre la mesa. Sólo sería un trabajador más, postergado en el cambio de guardia y dormido en su puesto. Luego, hizo señas a sus camaradas para que entraran en el edificio. Rasul y Mohammet corrieron hacia la puerta.


[1] Unidad política basada en el modelo filosófico comunista, que existió centrada en Rusia y las repúblicas bajo su influencia desde 1917 hasta 1991.

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