Un yanki en la corte del rey arturo, Mark Twain

El link para descargar gratis está al final, debajo de los detalles del libro.


Un yanki en la corte del rey Arturo[1]

Mark Twain

 

Prefacio

Las despiadadas leyes y costumbres que se mencionan en este relato son históricas, y los episodios que se utilizan para ilustrarlas también son históricos. Esto no quiere decir que tales leyes y costumbres existieran en Inglaterra en el siglo VI, no; sólo quiero decir que, dado que existieron en la civilización inglesa y en otras civilizaciones de épocas mucho más recientes, se puede concluir sin temor a incurrir en una calumnia que también estaban vigentes en el siglo VI. Hay buenas razones para inferir que, cuando en esos remotos tiempos no existía alguna de estas leyes o costumbres, su lugar era ocupado, y de manera muy eficiente, por una mucho peor.

La cuestión de la existencia o no existencia del derecho divino de los reyes no tiene respuesta en este libro. Resultó ser demasiado difícil. Que el primer gobernante de una nación debe ser una persona de carácter excelso y habilidad extraordinaria es manifiesto e indiscutible, que sólo la Deidad podría elegir a ese primer gobernante certera e infalible mente es también manifiesto e indiscutible, por lo tanto, resulta inevitable deducir que, como se pretende, es la Deidad quien hace la elección. Quiero decir, hasta que el autor de es te libro encontró los Pompadour y Lady Castlemaine y algunos otros gobernantes de este tipo. Era tan difícil incorporarlos dentro de este argumento, que juzgué preferible abordar otros aspectos en este libro (que debe aparecer este otoño) y luego entrenarme debidamente y resolver los del derecho divino en otro libro. Es algo que debe ser resuelto, por supuesto, y de todas maneras no tenía nada especial que hacer el próximo invierno.

MARK TWAIN


[1] No se debe olvidar que se trata de una parodia. Por lo tanto, el Autor exagera las cosas para provocar –a veces sacándolo de contexto o de la verdad histórica–, el lado cómico de una situación inventada. Así, habrá que matizar el prototipo de « yanki » como un hombre pragmático, defensor de un capitalismo radical, y en el fondo, inmoral.

También hay que tener en cuenta la visión que ofrece de todo lo que sea espiritual en el hombre y para el hombre, que no sería más que una farsa destinada a engañarlo en su ignorancia. La visión que quiere dar, pues, de la Iglesia no es más que una asociación de gangsters que sólo busca vivir a costa de los pobres analfabetos.

Twain_Yankicorte.zip

Un yanki en la corte del rey arturo, Mark Twain
Vota si te ha resultado útil


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *